¿Cómo te definirías, activista, artista, periodista?
Soy un activista político que utiliza recursos estéticos, performáticos y mediáticos para expresar, divulgar y popularizar mensajes de transformación social.
¿Por qué escogiste la figura del Ché?
Lo escogí lúdicamente, sin saber la trascendencia que tendría en el futuro. Recuerdo que a principio de los 90 estudiaba periodismo en Universidad ARCIS y la imagen del Comandante Ernesto Guevara inundaba la casa de estudios. Lo primero que hice fue pintar los labios del Che en un graffiti de la Universidad. El rojo furioso de sus labios no bastó y decidí transformándome yo mismo en el Che, adquiriendo una boina negra y estrellada al estilo Che Guevara. La diferencia es que se trató de una estrella de mar, afeminada, lúdica.
Escogí la figura del Che porque es la máxima metáfora del revolucionario contemporáneo y al asumir parte de su figura representacional (estrella, boina y actitud guerrillera), buscó politizar la homosexualidad y/o homosexualizar la política, demostrando que es posible ser homosexual y ser revolucionario; ser homosexual y ser de izquierda; ser homosexual y luchar por los cambios y la transformación de la sociedad.
El 4 de septiembre de 1997 en el contexto de un nuevo aniversario de la muerte del guerrillero cubano - argentino en Bolivia, comencé a desarrollar una serie de acciones de impacto público. Deseando hermanar su causa revolucionaria con nuestra causa emancipadora; armado de una boina negra estrellada, la camiseta número 11 de la selección chilena de fútbol, un bidón que decía AZT (el nombre de la primera droga contra el SIDA) y los labios pintados de rojo intenso, me presenté en la discoteca Planet de la capital de Santiago, en una fiesta en contra de la censura organizada por el polémico performancista contracultural chileno, Vicente Ruiz.
Ahí, en momentos en que la famosa actriz, musa del underground chileno, Patricia Rivadeneira (ex agregada cultural de Chile en Italia) abogaba por la libertad de expresión en nuestro país, le arrojé un chorro de agua que tenía en el bidón de AZT para provocar al provocador. Vicente Ruiz no captó el sentido simbólico del acto y ordenó expulsarme del lugar con guardias de seguridad. Esto es censura, esto es censura, gritaba desesperado, mientras el público pensaba que todo era parte del espectacular show alternativo montado por el productor cultural. Luego, fuera de la discoteca, me desquité del censurador lavándome el trasero con la misma agua que le había arrojado la actriz, declarando así mi malestar por la censura a la prensa. Si bien pudo ser entendido como una agresión, mi acto era una metáfora, un juego, un experimento, provocar al provocador, tensionar los límites de la libertad y la censura. Así nació El Che de los Gays, polémico, provocador, metafórico y performático.
¿El Ché pasó por muchos momentos en su historia, según cuál Ché modelas El Ché de los gays?
Intento recrearlo en varias de sus facetas, aunque la más interesante y apasionante es su faceta de guerrillero heroico. Desde ese lugar, valiente, decidido, histórico y determinante, planteo mi accionar político y mis intervenciones públicas, como una especia de guerra de guerrillas al estilo Che Guevara.
¿Qué aspectos del Ché quieres conservar "intactos" y cuáles quieres subvertir? ¿Cuáles quieres contagiar y cómo?
No busco conservar nada intacto, sino subvertir todo. Mi personaje es una metáfora revolucionaria, una reinvención del Che que revierte la homofobia de una época pasada en latinoamericana, siendo Cuba de los 70 una de los emblemáticos ejemplos con sus Unidades de Apoyo a la Producción, donde eran llevados los homosexuales para su rehabilitación. El personaje desea subvertir las estructuras con idearios libertarios y metáforas políticas sexuales contemporáneas, donde homosexuales, lesbianas y transexuales sean asumidos como ciudadanos libres con derechos garantizados.
¿Cuál es el "nuevo hombre" para ti?
El Che señalaba que la revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales e institucionales, sino una profunda y radical transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales. Señalaba que una revolución sólo es auténtica cuando es capaz de crear un Hombre Nuevo, un completo revolucionario que debe trabajar todas las horas de su vida; debe sentir la revolución por la cual esas horas de trabajo no serán ningún sacrificio, ya que está implementando todo su tiempo en una lucha por el bienestar social. Señala que un revolucionario debe definir de manera precisa los sentimientos, ya que todo revolucionario debe estar impulsado por grandes cantidades de amor aunado a un gran espíritu apasionado; para así realizar un caudal de acciones y hechos concretos orientados hacia un solo objetivo, lograr mejoras en el ambiente social. Para el Che el hombre nuevo es un autentico soldado revolucionario.
Yo creo que el hombre nuevo, tomando las palabras del mismísimo Che, seríamos actualmente los muchos activistas homosexuales, lesbianas y transexuales que luchamos día a día por un mundo mejor. Hombres nuevos, mujeres nuevas, trans nuevas, dispuestos / as a entregar lo mejor de nosotros y nosotras para construir una sociedad más justa y libertaria.
También has encarnado a San Sebastián y a Cristo.
Utilizo imágenes utópicas, desvalidas, castigadas, agonizantes y dolientes de profetas cruzados por la política y la cristiandad que no conquistaron poder institucional, sino más bien dejaron un mensaje de esperanza, de búsqueda de cambios y transformación. Las utilizo porque busco asimilarlas con las figuras desvalidas y sufrientes de homosexuales contemporáneos con derechos no garantizados, travesti contemporáneo golpeados, asesinados y de lesbiana de hoy estigmatizadas por el sistema. Más que levantar una imagen de orgullo y de gay feliz, intento mostrar la imagen discriminada y estigmatizada de la figura del homosexual en tanto sujeto distorsionado y peligro para el orden social heterosexual.
Has viajado a Cuba recientemente. ¿Cómo han recibido allí tu re-elaboración de un Ché homosexualizado?
Ha sido complejo y contradictorio. La primera vez que viaje a La Habana fue en 2005 para el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, presentando El Che de los Gays. La película fue recibida con respeto y cautela, pero careció de repercusión mediática al interior de la isla. Sin embargo, en la presentación oficial, donde hice uso de la palabra, provoqué una pequeña controversia al citar abiertamente al escritor cubano muerto de SIDA en EEUU, Reinado Arenas, quien declaró abiertamente su homosexualidad y su disidencia a la revolución. Sin ser yo un contra revolucionario, intenté forzar el gesto emancipador del homosexual libertario utilizando la imagen del más famosos y polémico disidente cubano, citando junto al padre de la patria, José Martí.
Hace pocos días, volví a visitar La Habana, pero en el marco de la Feria Internacional del Libro y presenté Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual de Chile. En esta oportunidad, El Che de los Gays fue recibido con mayor entusiasmo, seguramente por ser ya un personaje conocido / reconocido y, fundamentalmente, por el trabajo comunitario y político realizado por el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, dirigido por Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro y sobrina de Fidel. Mi impresión es que la isla vive una revolución en la revolución, tanto es así, que la misma Mariela Castro, en referencia al personaje de El Che de los Gays, señaló que: Leyendo lo que he leído del libro, pienso en lo interesante e inteligente que es asumir así al Che, rescatar su figura en esta lucha. Me pareció muy interesante la idea y además, luchar como lo han hecho en medio de una sociedad muy cartucha, como dicen ustedes los chilenos, entonces, me parece muy inteligente se fueron encontrando caminos. Seguro que si se mira la figura del Che superficialmente, tal vez se pueda ofender un homofóbico cubano, pero conociendo al Che como lo conocí, si estuviera vivo, sería a una de las primeras personas a quien le pediría su apoyo.
Me puedes hacer un recorrido de tu trayectoria mediática?
En 1993 creamos en el Movimiento de Liberación Homosexual el programa radial Triángulo Abierto, asumiendo las funciones de conductor, animador y productor de la iniciativa. El espacio, que duró más de 10 años en el dial AM, posibilitó conectarse directamente con personalidades políticas, culturales y artísticas de Chile y el mundo. En ese contexto y en medio de la campaña en contra del artículo 365 que castigaba la sodomía entre hombres, me propuse utilizar el programa como una plataforma política mediática, escribiendo y entregando personalmente cartas de solicitud de solidaridad al cantante cubano Silvio Rodríguez, al cantante inglés Elton John, al compositor mexicano Juan Gabriel, a la cantante argentina Mercedes Sosa y a la ex primera dama de Francia, Danielle Miterrand. Del mismo modo, solicité expresa solidaridad al científico francés descubridor del VIH, Luc Montañier, quien se negó a firmar nuestra solicitud, señalando que no podía interferir en política interna de un país.
En septiembre de 1995, el programa radial Triángulo Abierto inició una campaña de recolección de firmas de personalidades políticas, artísticas, académicas y culturales, buscando solidaridad a la demanda por derogar el artículo 365 del Código Penal, siendo la carta pública al cantante Silvio Rodríguez, la iniciativa más bullada y exitosa.
Pensando en el gesto político de escribir cartas públicas y siguiendo los consejos de Eugeni Rodríguez, un amigo del Frente de Liberación Gay de Cataluña, quien me recomendó solicitar respaldo para nuestra causa a personalidades internacionales, inicié un itinerario de entrega de misivas a diversas figuras que visitaron Santiago de Chile.
Una mañana de septiembre de 1995, irrumpí en una conferencia de prensa que ofrecía Silvio Rodríguez en la Fundación Violeta Parra, entregando el documento. Si bien la carta a Silvio había circulado con anterioridad en los medios de comunicación, ninguno de los líderes del movimiento había pensado entregársela personalmente al artista, sino más bien, distribuirla en los medios de comunicación y que, a través de ellos, Silvio Rodríguez se diera por enterado.
Sin embargo y en medio de la expectación de la prensa, me subí al escenario, entregué la carta del MOVILH al cantante, señalando:
Silvio, esta es una carta del movimiento homosexual chileno, queremos que la leas y que nos des una respuesta.
Por su parte, Silvio, cariñoso, respondió:
Si están luchando por sus derechos, que yo los comparto y los respeto, tienen todo mi apoyo, por supuesto, siempre que no se pongan en contra de Cuba.
Felices del respaldo de Silvio, activistas gays acudieron a los conciertos que ofreció el trovador en el Teatro Monumental de Santiago. En medio de esos conciertos, Silvio Rodríguez consumó su respaldo a la causa homosexual chilena, diciendo al público presente:
Quiero dedicar esta canción, especialmente a un movimiento que hay aquí, que se llama Triángulo Abierto, Movimiento de Liberación Homosexual. A través de un documento que me hicieron llegar, me enteré de una cosa insólita, que hay una ley que convierte en ilegales las relaciones homosexuales y, eso es una cosa loquísima. Esta canción es para ellos.
Acto seguido, Silvio Rodríguez interpretó una de sus más hermosa canciones: "Te molesta mi amor".
Después de la respuesta de Silvio, hecho ampliamente difundido por la prensa y en particular por Radio Cooperativa en la cálida voz de Cecilia Rovaretti, se hicieron nuevas peticiones de respaldo a otras figuras internacionales que arribaron a Santiago. No obstante la amplia difusión de las misivas del MOVILH a través de la prensa, se obtuvieron resultados disímiles. Elton John, artista gay, financista de la lucha contra el SIDA, nunca respondió a la misiva de los homosexuales chilenos. Mercedes Sosa, por su parte, se limitó a declarar a Gabriela Bade, del diario La Tercera:
Yo tengo un respeto muy grande por todas las personas, el apoyo es implícito en mí.
En septiembre de 1995, el mexicano Juan Gabriel no tuvo reparos en respaldar a los gays de Chile. En una concurrida conferencia de prensa, en el Centro Cultural de México en Santiago, tomé la palabra para informar a Juanga que sus canciones eran un "símbolo en la lucha del movimiento gay". Entonces, sorprendido, respondió:
Pues, no sabía eso. Lo que espero es que, como la música toca a muchas vidas y una vida toca a muchos también, es que mis canciones sirvan para cosas buenas y positivas. Pueden usar todas mis canciones, la música y los artistas no tienen sexo.
El intenso capítulo de las cartas permitió darme a conocer, hasta comenzar a realizar performances directas, cruzando nuestra solicitud de solidaridad, el arte y la política, como quedó demostrada en la performance de la Bandera Hueca.
Durante el XXV Congreso del Partido Socialista de Chile, celebrado en Santiago el 4 de mayo de 1996, recuerdo que irrumpí en un homenaje al fallecido presidente francés, Francois Miterrand, entregándole una carta pública del movimiento gay a su viuda, Danielle Miterrand. Para la sorpresa de todos los dirigentes políticos presentes, el ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, entre ellos, y mientras Hortensia "Tencha" Bussi de Allende pronunciaba un discurso de bienvenida, entregué la carta y terminé desplegando una bandera chilena con un gran hueco en su centro, abandonando raudamente el lugar. Al día siguiente, a través de la prensa, el MOVILH explicó del siguiente modo las razones de su acción:
Huecos son los hoyos en la capa de ozono, hueco es el mineral de Chuquicamata, huecas son las fosas de los detenidos desaparecidos, hueco es la denominación popular de homosexual. Hueco es un espacio a llenar y la demanda homosexual es una demanda hueca mientras no esté resuelta en nuestra cultura.
Toma a la sede del MOVILH del Frente Anarquista en medio de las Primarias Rosas del Gay Liberation Movement of Chile. Mayo 1996.
Foto: Carlos Cáceres.
En 1996, debí abandonar el Movimiento de Liberación Homosexual y el programa de radio homosexual, por ser protagonista de la performance conocida como La Toma Travesti.
El 1º de junio de 1996, el mismo día en que se realizarían las llamadas "primarias rosas" para elegir un candidato gay a las elecciones municipales, un nuevo suceso hizo tambalear los planes electorales del MOVILH. Ese día, junto a la activista travesti Michelle de Valparaíso, nos tomamos la sede del movimiento en protesta por la realización del evento. De este proceso han sido excluidos los travestis y las lesbianas, declaramos a la prensa, inaugurando de este modo la efímera existencia del denominado "Frente Travesti Anarquista". Permanecimos atrincherados en la sede del movimiento todo un día y una noche, recibiendo el saludo de amigos del movimiento y el rechazo de otros. Pese a los obstáculos, incluido el intento de Carlos Sánchez, otro de los líderes del MOVILH, de expulsarnos a la fuerza con la ayuda de Carabineros, la toma travesti se mantuvo en pie, mientras en una casa contigua a la sede tomada, donde vivía Pepe Salomón, simpatizante del movimiento, se verificaron las "primarias rosas".
Pasada la incursión electoral, a los protagonistas de la toma travesti, si bien nunca fuimos expulsados del colectivo homosexual, se nos impuso una sanción disciplinaria. El grupo dirigente que sobrevivió al conflicto interno, acordó prohibir nuestro ingreso a la sede del MOVILH, hecho que interpretamos como un obligado "exilio rosa". La exclusión me impactó personalmente, considerando mis años de trabajo por la causa homosexual y porque debí dejar de animar el programa radial Triángulo Abierto. Afortunadamente, el programa no detuvo sus transmisiones, pues Héctor Núñez, militante del MOVILH, asumió su conducción durante largo tiempo, dando así un nuevo giro a la programación radial gay.
Después de meses de obligado "exilio" y de relativa desolación política, el espíritu combativo y rebelde que moviliza mis causas me llevó a crear un personaje performatico que intervino en un sinnúmero de manifestaciones, protestas y encuentros políticos /culturales, naciendo El Che Guevara de los Gays.
A mediados de 1997, mientras el MOVILH agonizaba políticamente y un alto nivel de intolerancia hacia los homosexuales se expresaba en un estudio de opinión pública realizado por la Fundación IDEAS, comencé a desarrollar una serie de acciones de impacto público, creando un personaje conocido como"El Che Guevara de los Gays". Estas acciones, aceptadas por unos y rechazadas por otros, contribuyeron a dar visibilidad a la lucha homosexual de Chile.
Un poco antes de que emergiera el Che Gay, asistí al acto de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), realizado el 1º de mayo de 1997, en el parque Almagro de la capital. Intentando entrecruzar demandas sociales con las utopías del mundo gay, aparecí con una corona de espinas, emulando a Jesús y un marco adornado con una pancarta que rezaba: "La yerba está conmigo, yo estoy contigo". Usé la consigna porque, según me comentó Pedro Henríquez (el ex locutor de radio Umbral), la usaron los hippies criollos durante los años setenta para expresar su apoyo a Salvador Allende, el candidato de la izquierda.
Entonces, entendiendo muy poco de mi delirio con Jesucristo, la marihuana y Allende, la prensa habló de la presentación atribuyéndole significados contrapuestos. Así, pese a mi obligado destierro del Movimiento de Liberación Homosexual MOVILH, después de la toma travesti, descubrí esta particular forma de permanecer activo, visible e independiente.
El 4 de septiembre de 1997, en el contexto de un nuevo aniversario de la muerte del guerrillero argentino en Bolivia, comencé a desarrollar una serie de acciones de impacto público. Con el afán de hermanar su causa revolucionaria con nuestros trabajos de emancipación; armado de una boina negra estrellada, la camiseta número 11 de la selección chilena de fútbol, un bidón que decía AZT (el nombre de la primera droga contra el SIDA) y los labios pintados de rojo intenso, me presenté en la discoteca Planet de la capital, en una fiesta en contra de la censura organizada por el performancista y productor teatral, Vicente Ruiz.
Ahí, en momentos en que la actriz Patricia Rivadeneira (ex agregada cultural de Chile en Italia) abogaba por la libertad de expresión en nuestro país, le arrojé un chorro de agua que tenía en el bidón de AZT para "provocar al provocador". Vicente Ruiz no captó el sentido simbólico de mi acto y ordenó expulsarme del lugar con guardias de seguridad. "Esto es censura, esto es censura", gritaba desesperado, mientras el público pensaba que todo era parte del espectacular show alternativo montado por el productor cultural. Luego, fuera de la discoteca, me desquité del censurador lavándome el trasero con la misma agua que le había arrojado a la famosa actriz, y declarando mi malestar por la censura a la prensa. Si bien pudo ser entendido como una agresión misógena, mi acto era una metáfora, un juego, un experimento, "provocar al provocador", tensionar los límites de la libertad y la censura. En entrevista al diario La Tercera, el 6 de septiembre de 1997, Vicente Ruiz declaró:
Una cosa es abrir un espacio de libertad para que la gente se diga cosas y otra es que la gente te basuree. Yo no voy a permitir que nadie venga a romper la integridad de mi entorno familiar y creo que reaccioné como lo haría cualquier persona; imagínate que hubiera sido bencina en vez de agua y le tira un fósforo, nadie alcanza a reaccionar, nadie, y hoy día estaríamos en otra.
El 11 de septiembre de 1997, armado con mi boina tipo Che, los labios rojos y una estrellita que decía "CRISIS" (aludiendo a la crisis política que precipitó el Golpe Militar del 73), me presenté en la marcha de Derechos Humanos al Cementerio General, el 11 de septiembre de 1997. Acompañé a la multitud en la caravana que encabezó la líder comunista Gladys Marín, enfilando hasta el memorial de los detenidos desaparecidos. Más tarde, en medio de las tumbas, con la violenta represión policial y las bombas lacrimógenas, que no dejaban mirar ni respirar, ovacioné públicamente a Gladys, culminando mi tributo cuando le obsequié la estrellita.
Tiempo después, consolidando una relación de complicidad con Gladys, obsequié a la líder comunista una banda tricolor (en su calidad de candidata de la izquierda a la presidencia de Chile), provocando revuelo entre viejos militantes comunistas que vieron la instalación de sodoma y gomora en el Partido, según declaraciones del Presidente del Comando Presidencial de Gladis Marín, el sociólogo Tomás Moulian, recogidas en el premiado documental El Che de los Gays.
En el Cementerio General, terminada mi presentación, regalé la estrella de "CRISIS" a Gladys Marín, justo cuando la policía reprimía a los encapuchados y me cruzaba con Lorena Astorga, la joven vocera oficial del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Junto a Lorena, emulando el rescate en helicóptero que liberó a sus compañeros de la Cárcel de Alta Seguridad19, salimos del lugar arriba de un taxi que apareció de la nada. La huida del Cementerio me hizo pensar en Ricardo Palma Salamanca, el más romántico de los frentistas liberados. El compromiso de Palma también lo recordé días después, cuando asistí al homenaje al Che Guevara en el Estadio Nacional. Allí, en medio del jolgorio juvenil vibré con mi boina, mis labios rojos y una estrella colorida que decía: "CHE TE ASMO". Al parecer, pocos entendieron el significado de mi consigna y confundidos preguntaban por el sentido del mensaje. "El Che Guevara era asmático, por eso lo asmo", les decía, sepultando de este modo cualquier otra interpretación.
Así, con este metafórico juego de palabras y mi particular acto de "asmor", creí culminar un mes de activismo político. Sin embargo, pronto emanó la añoranza del plebiscito del 5 de octubre de 1988, cuando derrotamos a Augusto Pinochet en las urnas. Por eso, recordando aquel histórico triunfo del NO, el Partido Humanista organizó una manifestación en el Parque Almagro de la capital, lugar donde arribé hecho personaje. Fue delirante, ya que terminé con los pantalones abajo, encaramado en el monumento a Diego de Almagro y gritando desaforado con el poto al aire;
"¡Que viva el Che Guevara, que viva el Che Guevara!". En tanto, la concurrencia observaba impresionada, recibía el saludo de Gladys Marín y del histórico dirigente Luis Corvalán, ex Secretario General del Partido Comunista de Chile. Luego, al caer el sol, una hermosa canción acompañó la escena, cuando por los parlantes se escuchó:"Yo te nombro libertad".
Terminado un año de visibilidad pública, el 21 de noviembre de 1997, me presenté en la inauguración de la 17º Feria Internacional del Libro de Santiago, efectuada en la Estación Mapocho. Ahí desarrollé una de las más publicitadas performance de El Che de los Gays. En una inauguración oficial, estaban los invitados culturales de siempre, muchos periodistas, escritores varios y las más altas autoridades políticas. Todo era tan habitual, que nada hacía presagiar lo que más tarde ocurriría. Nada, excepto mis labios pintados de rojo intenso, mi boina tipo Che y cierto aire de acontecimiento que se olía en el ambiente pre - inaugural.
El ajetreo comenzó cuando me senté en la primera fila, saludando amablemente a la ex primera dama de Chile, Hortensia Bussi de Allende. Ella, cariñosa, se volteó al escuchar mi saludo, mostrándose sorprendida por mi particular atuendo. Ella sonrió un poco confundida y se sentó junto a otros invitados ilustres. Después de que ingresaron a la sala las máximas autoridades del país, entre ellos Jaime Ravinet, Alcalde de Santiago; José Pablo Arellano, Ministro de Educación y el entonces Presidente del Senado, Sergio Romero, comenzó la inauguración oficial de la Feria del Libro con la interpretación del Himno Nacional, interpretado por el Orfeón Municipal.
Entonces, temerario, salté al escenario con pañuelo rojo en la mano y comencé a bailar una desenfrenada cueca al ritmo de la canción nacional, mientras gritaba: "¡Juicio a Pinochet, juicio a Pinochet, por los desaparecidos, juicio a Pinochet!". Nadie atinó a reaccionar, pensando que mi perfomance era parte del espectáculo inaugural. Interminables minutos duró la improvisada acción, hasta que guardias de seguridad subieron al escenario y me sacaron a la fuerza de la Estación Mapocho. Después, intentando superar el impasse, las autoridades pidieron disculpas por el hecho. ¡Qué bochorno!, comentó un ofuscado alcalde Ravinet. La expectación entre los reporteros que cubrían el evento, siguió hasta las puertas de la Estación Mapocho. Allí, custodiado por Carabineros esperé la llegada de un carro policial que, finalmente, nunca apareció. En tanto, la policía no entendía nada e, incluso, después de estar ampliamente custodiado, sólo un Carabinero me llevó detenido a la Primera Comisaría de Santiago en un radio taxi, siendo recibido en el cuartel por la teniente Alarcón, quien no daba crédito de la información que le entregaban sus subalternos. Luego de varias horas de detención, fui liberado, acusado de "desorden público".
Mientras, en la Feria, escritores y autoridades políticas manifestaban sus opiniones al diario La Nación. El escritor Antonio Skarmeta señaló:
Fue un acto espontáneo, en un ambiente estimulante, amplio y democrático como el del libro, que tolera este tipo de expresiones, impulsos y excentricidades. Me pareció muy bien. Encontré extraño que luego pidieran disculpas. A lo mejor pedían disculpas porque no había aún juicio a Pinochet. Por lo menos así lo entendí yo, declaró el poeta Raúl Zurita.
Por su parte, Sergio Romero, entonces presidente del Senado, señaló molesto:
Fue una intervención absolutamente anormal, que no tiene respeto ni por el libro, ni por el himno patrio. Es una vergüenza. No lo considero un ataque al general Pinochet, sino una muestra de grosería e incultura. Lo que más me extraña es que alguna gente del público haya aplaudido. Demuestra que los valores se están perdiendo. No es posible que este tipo de pervertidos opaque una ceremonia internacional.
Al año siguiente, el 16 de octubre de 1998, Augusto Pinochet fue detenido en Londres, acusado por tribunales españoles de crímenes de lesa humanidad. Ese inolvidable día recordé la "cueca maricueca" de la Estación Mapocho.
Tiempo después, en marzo de 1998, el activismo político monopolizó la atención pública. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la izquierda criolla organizó una manifestación en el Parque O'Higgins en repudio de las pretensiones parlamentarias del dictador, quien debía jurar como senador vitalicio. Animoso, me presenté en el acto armado con mi boina, la camiseta de la selección chilena y con un cartel que decía "JUICIO A PINOCHET", adherido a un marquito de madera adornado con patitas de chancho.
El día del juramento de Pinochet en el Parlamento, Valparaíso estalló en protestas. Gladys Marín y Sola Sierra (fallecida presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos desaparecidos) fueron brutalmente golpeadas por Carabineros, mientras "El Che de los Gays", junto a una multitud más un grupo de diputados de la Concertación, desfilábamos desafiantes por las calles del puerto con una bandera de Chile ensangrentada, recordando de este modo la sangre derramada por todas las víctimas de la dictadura militar.
Instalado Pinochet en el Senado, las demandas pendientes del movimiento sindical continuaron en espera, desencanto visible en el acto de la Central Unitaria de Trabajadores del 1º de mayo de 1998. Deseando unir las reivindicaciones obreras con la causa libertaria de los gays, me presenté con una corona de espinas, la camiseta de la selección chilena, los labios rojos y el cuadrito de patitas de chancho con cartel que decía: "EL PUEBLO UNIDO". En un minuto, cuando el entonces presidente de la CUT, el socialista Roberto Alarcón, terminaba de leer su discurso, salté las rejas de seguridad del escenario y me desnudé frente a la multitud. Coincidentemente, el mismo día, otra persona protagonizó un desnudo minutos antes que el boxeador Martín Vargas disputara el título latinoamericano de boxeo. Por lo mismo, el diario La Nación tituló la noticia como: Fiebre nudista llegó a Chile.
En otra ocasión, un mes antes de que Pinochet fuera detenido en Londres y cuando se conmemoraron los 25 años del Golpe Militar, El Che de los Gays volvió a aparecer en un acto público. En un homenaje a Salvador Allende realizado en el Estadio Nacional, el 4 de septiembre de 1998, me presenté vestido de rojo, con una banda presidencial y un girasol gigante, protagonizando una alucinada vuelta olímpica en la cancha del Estadio Nacional, acto celebrado por Gladis Marín y Camilo Guevara, hijo del mítico comandante. Días después, en medio del lanzamiento de un libro sobre Salvador Allende escrito por el sociólogo Tomás Moulián, protagonicé una instalación. Nadie lo esperaba, pero motivado por la emisión del dramático discurso radial que el fallecido presidente pronunció el 11 de septiembre de 1973, me dirigí al escenario de actos de la Biblioteca Nacional e instalé una figura de yeso de San Sebastián de Yumbel al lado del autor del libro Chile Actual, Anatomía de un Mito.
Mientras Pinochet permanecía detenido en Londres, el 22 de noviembre de 1998 me presenté en un acto de la izquierda en el Parque O'Higgins, vestido de novia y llevando una figura de yeso de la Virgen del Carmen (la patrona del Ejército chileno), quien a su vez portaba un pequeño cartelito que decía ¿Dónde Están? En medio de la actuación del grupo "Sol y Lluvia", subí al escenario y bailé las contagiosas melodías del conjunto musical. Así estuve durante varios minutos, hasta que frente a la mirada atónita de los periodistas y público presente, cerré la intervención lanzando la virgen al suelo, rompiendo de este modo la virgen de yeso de los militares chilenos.
La escena fue aplaudida por algunos, entre ellos Gladys Marín, pero reprobada por otros. Viviana Díaz, la entonces vice presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, se molestó por la "herejía" y me manifestó abiertamente su rechazo. Pero, más allá de su parecer, el hecho quedó en la retina del público presente en la manifestación, recibiendo la casi total censura de la prensa presente en el acto. Sin embargo la excepción llegó de parte del desaparecido canal de televisión juvenil, Rock and Pop quien, a través de sus periodistas, Marcelo Comparini y Marcos Silva del programa Plaza Italia, exhibiendo las inéditas imágenes, expresando no entender mucho y exigieron una "santa explicación".
Desde 1999 hasta el 2009, cruzando el trabajo performático de El Che de los Gays con el periodismo, asumo la dirección de la revista VIVOPOSITIVO de la Coordinadora Nacuional de Personas Viviendo con VIH/SIDA de Chile, responsabilizándome de una serie de decisiones de carácter editorial, estético y político relativo a la información que se entrega de las Personas Viviendo con VIH/SIDA en Chile. Importante es destacar en este trabajo las entrevistas en profundidad que realicé a una grupo significativo de líderes comunitarios que relataban sus vidas desde la perspectiva del VIH/SIDA:
Junto al trabajo en VIVOPOSITIVO, comencé a colaborar activamente en una serie de publicaciones de la web Internet, instalando nuevos temas y novedosas perspectivas; sida carcelario, VIH/SIDA en el mundo indígena, entre otros.
Desde septiembre de 2000 a la fecha, El Che de los Gays ha tenido una activa y mediática participación en las coloridas y multitudinarias marchas del Orgullo Gays/Lébisca/Trans de Santiago de Chile. Mediante la utilización de una serie de instalaciones personificadas, vestido de novia con pañuelo a lo abuela de Plaza de Mayo, cargando un marco de patitas de chancho, portando San Sebastián o cargando un espejo multicolor, El Che de los Gays ha buscado entregar mensajes de liberación utilizando recursos estéticos novedosos y diferenciadores, destacándose entre los miles de participantes en las marchas y llamando la atención de la prensa.
–Santiago de Chile, abril 6 de 2009.